domingo, 6 de mayo de 2012

Los resonadores


Hoy vamos a hablar de música.
 “¡Pero cómo! ¿No era esto un blog de Medicina China?”. Pues sí, pero la Medicina Tradicional China es como la chistera de un mago… ¡mágica! Y de su interior se puede sacar tanto un baile (la danza del Qi), como un parte meteorológico (ya veréis cuando hablemos de “patología de viento-frío”,  de “calor interno”, o de “exceso de humedad”), o una sinfonía clásica.
Bueno, realmente vamos a hablar de los “resonadores”, que hemos mencionado en la entrada anterior y nos comprometimos en explicar.
¿Qué es un resonador? Es el nombre que recibe cada uno de los lugares del cuerpo humano donde se puede trabajar la energía de la persona con las diferentes técnicas de Medicina Tradicional China. También se les denomina “puntos de acupuntura”, pero a nosotros nos gusta más el nombre de “resonadores”. ¿Por qué?
Si hemos llegado a la conclusión de que el Qi, la energía vital común a todos los seres, está en continuo movimiento fluyendo en una danza, es más coherente llamar “resonador” a los lugares donde podemos “armonizar” ese “baile” que a fin de cuentas es la vida. Porque en un resonador la energía vibra de forma especial y podemos interactuar con ella más fácilmente.
Los chinos son muy dados a atribuir todos sus inventos a tres Emperadores míticos. Cuenta la Tradición que fue Shen Nong, el Emperador Rojo, quien dio nombre a los resonadores.
 Una tarde de otoño estaba sentado en su trono, y después de contemplarse empezó a reír. Cuando le preguntaron la causa de aquella risa, él contestó: “Es que es graciosísimo ver cómo se mueve la energía por el cuerpo. Cómo se estanca, cómo se bloquea, cómo se desbloquea, en qué sitio se almacena, en qué sitio se dispersa”. A este emperador también se le atribuye la agricultura y la sistematización de la herbología china.
 Así, para todos aquellos que no vemos nuestro cuerpo energético, Shen Nong puso nombres a los resonadores para facilitarnos las cosas. En algunos casos nos echó una mano con la localización: por ejemplo hay uno llamado, Wan gu, “hueso de la muñeca” o Jian liao, “hueco de los hombros”. Es evidente dónde se encuentran.
En ocasiones nos enseña cómo se sitúa en ellos la energía: Zhi yin, “llegada del yin”, Sui fu, “depósito de la esencia”, o Yang jiao, “cruce de los tres Yang”. (En futuras entradas veremos qué es el yin y qué es el yang).
Otras veces el nombre nos indica una función: Yang lao, “ayuda a los ancianos”, uno de los resonadores adecuados para tratar a nuestros mayores, oTing hut, “escuchar el rencuentro” indicado en la sordera.
Muchos resonadores nos hablan de dónde y cómo está en ellos el Qi: Tian chi, “estanque celeste”, Qi hai, “mar del soplo” o Tai xi, “torrente supremo”. Según el que empleemos, la energía estará tranquila en un estanque, en un torrente en movimiento o en el inmenso mar. ¿Os dais cuenta?
Dicen que hay 365 resonadores o puntos de acupuntura en el cuerpo humano, y otros tantos llamados “puntos extra” o fuera de meridiano. Conclusión: un montón de nombres difíciles de aprender, pero todos ellos fascinantes. 
Hay algunos muy sugerentes, como Tai yuan, "el abismo de la mansión celeste", Zu san li, "divina indiferencia terrestre", Qing ling, "el color del espíritu", Xuan zhong, "campana suspendida", o Zu lin qi, "descenso de las lágrimas". No os voy a enumerar aquí todos los resonadores que me gustan, pero sí me interesa que os escuchéis al decir en alto su nombre y notaréis cómo "resuenan". 
Cuando trabajamos con un resonador, dicen que hay que "llamarlo" como si de un amigo se tratara, con su nombre en chino y con su nombre traducido. Si nos acercamos a él así, descubriremos que en ese lugar mágico podremos "re-sintonizar" la energía, que estará en exceso, en déficit o estancada, y volver de nuevo a escuchar la sinfonía del cuerpo entero. En la entrada anterior propongo trabajar con un resonador. Como veis no hacen falta para ello agujas de acupuntura.
Uno de mis resonadores favoritos, es Ming men, la "puerta del destino" o la "puerta de la vida".  La función de este resonador es llevarnos a descubrir cuál es el destino que el cielo ha impreso en cada uno de nosotros para que lo "dancemos" en esta vida. Tiene dos nombres, que si lo pensamos, vienen a decir lo mismo: la Vida y el Destino tienen  una única puerta, y solo "viviremos" plenamente si lo hacemos conforme a nuestro destino. Y hay una puerta a la que podemos llamar para averiguarlo. Si nos decidimos a franquearla y aceptamos el destino que nos encontremos, entonces dejaremos de pelearnos con el mundo y seremos felices.

Ming men es fácil de localizar: si abrazamos nuestra cintura por debajo de las costillas con los pulgares hacia la espalda, en el lugar donde éstos se encuentren en la columna vertebral, ahí tenemos la puerta. ¿Cómo golpear el aldabón? Podemos respirar a través de él como lo hacíamos por Qi he (ver la entrada anterior). Podemos llamarlo y "escuchar" su mensaje en estado de meditación. Podemos localizarlo y realizar un suave masaje. Podemos....
Sabiendo esto se abre ante todos, no solo ante quienes hemos estudiado Medicina China un amplio abanico de posibilidades. Iremos viendo diferentes grupos de resonadores con los que afinaremos los instrumentos de nuestra orquesta para poder bailar la danza más bella y auténtica: la danza de nuestro Qi.



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada